Susana, mi amor

Foto: Meredith Whitman

Yo, que soy un defensor de lo afectivo como valor primero, me confieso enamorado de Susana. Es, el mío, un enamoramiento obsesivo, admito, pero con una sana obsesión basada en razones que me acompañan y de las que no me quiero desprender.

Susana, es calor; desde la lejanía puede parecer volcán que quema pero al que al acercarte es tan solo calor; un calor que da confianza, que da seguridad y que da esperanza de algo mejor. Susana, es la persona a la acudir cuando un barco se hunde, es a quien abrazar para coger fuerzas. Creo que se nota, y mucho, que me he enamorado de Susana.

Pero para el amor existen argumentos que sin dejar de ser emocionales son también racionales; Susana ha conseguido convencerme de que los valores socialistas que siempre fueron guía de nuestro partido, que me identifican y que conocí, principalmente, de la mano de José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Zerolo, continúan y continúan con ella. Me ha convencido de su capacidad de trabajo para que el respeto a la diversidad y el fin de las discriminaciones se hagan pronto realidad y, me ha convencido de que ese compromiso no solo lo ha adquirido con los colectivos que lo necesitan, ese compromiso de igualdad, como mujer, lo ha adquirido con ella misma. Y eso es para quererla y mucho.

También me ha demostrado, con la rectitud que ha mantenido ante los ataque y el cariño que ha mostrado hacia todos los militantes en unos tiempos en los que las diferencias no se saben gestionar y el rencor y la violencia ha conseguido instalarse en la política, que el socialismo afectivo es con ella una realidad y eso nos enamora.

Por estas razones, algunas afectivas, las personas que sabemos amar y hemos sufrido por el simple hecho de no hacerlo al dictado, vamos a acompañarle, por amor, en este viaje enamorados de la diversidad, para ayudarle en el trabajo que queda por hacer, que es mucho.

Susana es mi amor, es nuestro amor.

Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.”

Françoise Sagan

 

En mi adopción mando yo

Foto: Alona Kraft

El paleofeminismo insulta a los niños y niñas en proceso de adopción exigiendo que las parejas que buscan formar familia a través de la gestación subrogada adopten. Demuestran con esta exigencia un desconocimiento total de lo que supone un proceso adoptivo y relegan a los niños que esperan familia a un producto de saldo al considerarlos una opción de último recurso.

Antes de abrir la boca estas paleofeminismas deberían informarse, por respeto a estos niños y niñas, y una vez informadas, sabrían que las familias o personas individuales que se acercan al proceso de adopción para formar su familia deben desear formarla como adoptantes. Los niños que esperan familias tienen el derecho a tener unos padres que los desean tal y como son. Unos padres con el convencimiento y el conocimiento de qué es la adopción.

El proceso que conlleva la adopción es feliz pero complejo, tanto es así que hace falta ser idóneo para poder llegar a formar la familia. Los padres o madres que vayan a adoptar tienen que estar preparados para asumir el pasado, presente y futuro de sus hijos con sus realidades. Y por eso alguien que se acerque a la adopción con desesperación, o simplemente no quiera serlo de esta manera, nunca debería ser padre o madre adoptivos. Por eso el proceso de valoración es necesario en este caso ya que se nos valora para ser padres o madres adoptivos convencidos, no la capacidad paternal o maternal. Si se nos valorara para ser simplemente padres o madres, deberíamos exigir esa valoración para todas las personas que, en nuestra sociedad, quieran formar familia. Lo contrario sería discriminación.

La dignidad del proceso adoptivo que, al menos donde yo vivo, se realiza con total cuidado y de manera profesional gracias a una regulación correcta, no se puede banalizar por intentar mezclar procesos que son absolutamente diferentes. La adopción tiene unos tiempos que en muchos casos son largos pero que, dependiendo de las circunstancias de cada caso, son necesarios. Los de la gestación subrogada son lógicamente otros. El niño o niños que acceden al hogar adoptivo lo hace de manera distinta al resto, necesita un tiempo de acercamiento y de adaptación familiar, el acoplamiento, que en algunos casos no tiene éxito. Y la conviencia con un pasado o con unas circunstancias especiales que se da en la adopción no se da en la gestación subrogada. Estas diferencias, que hacen más difícil el proceso de adopción, hacen que no podamos obligar, por respeto a los niños, a ninguna familia a adoptar por el hecho de no poder gestar o ser padres o madres biológicos.

Hagan el favor de dejar de comparar dos procesos que debidamente regulados, como lo está la adopción actualmente, buscan la creación familias de manera digna. La adecuada regulación de la gestación subrogada en nuestro país no afectará a los procesos adoptivos. Un proceso no sustituye a otro, son independientes. Los niños en espera no van a tener un hogar antes por el hecho de que aumenten la solicitudes. Lo único que puede hacer que consigan antes formar parte de una familia es dotar de más infraestructura a la administración correspondiente y simplificar los procesos administrativos. El resto de los tiempos depende de cada caso.

Dejen en paz a los niños en proceso de adopción. Respétenlos. No los cosifiquen. No son mercancía que colocar. Tienen, como cada niño, derecho a un hogar del que formar parte y que los ayude a crecer con amor.

En mi adopción mando yo. Tú no.

Al final, el que un niño sea propio o no, está determinado simplemente por la forma de sentir de un padre, independientemente de dónde o cómo tuvo lugar la diferenciación de gametos o el desarrollo fetal

Lee M. Silver

El paleofeminismo dogmático y sus fobias.

Como las dinosaurias, las representantes de las corrientes feministas aferradas a los dogmas desaparecerán de la faz de la tierra por su escasa capacidad de evolución y adaptación a un medio que lejos de hacer suyo han insistido en intoxicar con discursos de odio.

El miedo, que hace torpes a las especies, ha hecho mella en ellas y ha potenciado esta errónea estrategia de ataque: morir matando, a quienes ya han superado su cómodo discurso academicista; y en ese ataque rabioso nos han descubierto, caída la careta, las muchas fobias de estas mujeres paleofeministas. Estas que parecen dinosaurias, y alguno que habita entre ellas como mascota masculina, se nos han mostrado homófobas y tránsfobas.

Hemos descubierto para nuestra sorpresa, porque siempre hemos entendido la lucha feminista y la del colectivo LGTBI como luchas hermanadas, que desde el paleofeminismo la figura hombre es tan atacable como la figura machista porque se le considera incapaz de afrontar y entender la igualdad por el simple hecho de tener pene. Esto incluye a los hombres homosexuales y a las mujeres transexuales. Para las paleofeministas no son válidos los muchos años de lucha que el colectivo ha realizado en común y nos demuestran tener más memoria para recordar consignas del siglo pasado que luchas actuales. Esto será otra más de las causas que las hará desaparecer, el olvido y el no reconocimiento de lo real.

Muchas de ellas no reconocen el termino igualitario del matrimonio que se aprobó hace ya más de diez años y que unía a mujer con mujer y, para su dolor, a hombre y hombre. Para ellas esta no es una lucha de igualdad conseguida, ellas se empeñan en llamarlo “matrimonio gay” de manera despectiva olvidando a las parejas de lesbianas.

Muchas de ellas no reconocen a las familias homoparentales masculinas al no entender que existan hogares formados por dos padres en los no haya mujer ni se la espere.

Muchas de ellas no reconocen a las mujeres transexuales como mujeres reales por que en algún momento de su vida pudieron tener una apariencia masculina o porque no hayan pasado por un proceso de reasignación.

Muchas de ellas no reconocen la generosidad y libertad de otras mujeres que prestarían su capacidad de gestar para formar familias. Mujeres a las que se empeñan en tutelar como si de personas no adultas se trataran.

Todos estos no reconocimientos (machistas, homófobos y tránsfobos) coinciden con los que la Iglesia y otras instituciones y asociaciones dogmáticas hacen con respecto a la mujer, las personas homosexuales y transexuales. Y es que parece que las proclamas que se expulsan desde púlpitos terminan acercándose. Las alturas separan de la tierra y ponen al mismo nivel.

Pero el feminismo es un movimiento vivo y junto a las caducas arengas paleofeministas que en la extinción se encuentran crecen libres corrientes feministas que, con una visión real de la sociedad en la que vivimos, han sabido adaptar aquellos mensajes que en esencia defienden la igualdad a códigos actuales, haciéndolos útiles. Estas corrientes, libres de odio y fobias, son las de las mujeres feministas que me rodean y a las que acompaño. Tengo la suerte de tener en mi entorno muchas que me educan y me enseñan a distinguir entre un feminismo liberador que las representan y un paleofeminismo dogmático que lejos de luchar por la igualdad trabaja por la exclusión.

La lucha de la razón no tiene género, es limpia, alejada del insulto y la revancha. Soy feliz al saber que todo el trabajo que durante siglos se ha hecho para conseguir la igualdad está en manos de personas alejadas del odio y las fobias.

La especie se va mejorando. El feminismo también.

El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”

Simone de Beauvoir

 

 

A mi me gustan las mujeres

Foto: Suhyeon Choi

A mi me gustan las mujeres. Todas. Nunca hice distinción. No lo puedo evitar, me gustan.

Siempre tuve claro, desde pequeño, que para ser completo lo inteligente es no tener solo la versión de las cosas que la sociedad quiere darnos, tenía que mezclarme y tomar ejemplo y aprendizaje de todas las partes. Las mujeres, que de cerca me han acompañado durante toda la vida, me han mostrado, con sus vivencias, matices que desde la educación que me llegaba me estaban vetados, abriéndome los ojos a la realidad femenina; el día a día de la mujer y su desarrollo más complejo, sus diferencias impuestas a presión y la continúa evaluación, juicio implacable, de unos grupos que, desde una parte u otra pero siempre intolerantes, las clasifican en función de parámetros que casi nunca eligen ellas.

La mujer tiene hoy algunos espacios de libertad conseguidos con mucho sacrificio y pocas veces con la ayuda de los hombres. Quedan aún muchos más espacios por conquistar y hoy es el día de recordarnos a los hombres y a la sociedad que el equilibrio que nos completa solo se consigue caminando de la mano de las mujeres, en igualdad. Esto yo no lo he aprendido solo, esto me lo enseñaron las mujeres y se lo agradezco. Por eso me gustan. No puedo evitarlo. Me gustan las mujeres.

Hoy es 8 de marzo, día de la lucha de las mujeres. Día de celebrar y reconocer vuestro esfuerzo por conseguir una igualdad real que enriquecerá el futuro de nuestras hijas e hijos.

¡Enarbolad la bandera de la igualdad, mujeres! ¡Luchad por vuestros derechos y contad con mi leal colaboración!”

Louisa May Alcott

El autobús que atropellaba el derecho de los niños

autobus
Foto: El Plural

Érase una vez un pequeño grupo de personas que en su inmensa maldad quiso decirles a los niños que en su sentir no decidían ellos porque las cosas solo son como su dios manda y ordena, y no como los pequeños desean.

Érase una vez una sociedad que era capaz de entender que los deseos de los niños son puros, deben ser respetados y que puestos a escuchar y aprender prefiere las lecciones que pueden dar los niños a las de los endiosados.

Érase una vez un grito de justicia que desde todos los ámbitos sociales se extendió hasta conseguir parar un autobús que, con su mensaje envenenado, se dedicó durante unas horas a atropellar el derecho de los niños.

Érase un final feliz porque, esta vez, el cuento parece que ha terminado bien. Pero, por si acaso, no será mala idea ir armados con derechos para poder luchar contra nuevos brotes de maldad por parte de la financiada bestia fundamentalista. Porque la bestia solo duerme, no lo olvidemos.

Debemos respetar y defender la libertad de sentir en toda nuestra dimensión humana, más aún en los menores, porque la diversidad que resulta de esta libertad forma parte del enriquecimiento social. Los mensajes que desde agrupaciones extremas atentan a la capacidad de realización personal deben ser considerados parte de discursos de odio que, aunque puedan parecer irracionales, pueden calar en aquellos enfermos que tienen necesidad constante de ira. No podemos construir desde la imposición y desde el convencimiento de que existe una sola realidad. No decidamos por los demás. No atropellemos los derechos de los niños.

Pero Jesús dijo: “Dejad que los niños se acerquen a mí y no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el reino de Dios”

Mateo 19, 14

Seamos valientes. Seamos justos. Hablemos de Gestación Subrogada

Foto: Kristina Flour
Foto: Kristina Flour

Las familias pronto podrán formarse a través de la Gestación Subrogada en España. Esta realidad que hace unos años parecía lejana hoy comienza a tomar fuerza.

Durante años, asociaciones como la Asociación por la Regulación de la Gestación Subrogada en España  y Son Nuestros Hijos, así como diversas asociaciones de familias y colectivos LGTBI, han trabajado de manera honesta para llevar el debate sobre la necesidad de su regulación a una sociedad que, lejos de requerir tutelas, demandaba información veraz sobre qué es la Gestación Subrogada y qué supondría su regulación en nuestro país. Algunos grupos han intentado manipular esta información infectando de datos parciales e interesados la realidad de que la Gestación Subrogada será justa si se regula con garantías para todas las partes que participen en el proceso. Pero nuestra sociedad, que es adulta y capaz de decidir por sí misma, ha analizado los datos y ya tiene una opinión. La inmensa mayoría de los españoles confían en que el necesario proceso de regulación que en breve se pondrá en marcha será garantista para todas las partes. No podría ser de otra manera ya que España es un estado de derecho en el que no es posible la aprobación de leyes sin que se sometan al análisis completo y exhaustivo para que se ajusten a derecho. No es posible llevar a la realidad leyes que supongan un ataque a la dignidad de la mujeres, de los menores ni de las familias.

No hay marcha atrás. Es el tiempo de actuar. Eludir la evidencia es negar el avance y las necesidades que demanda la sociedad. Abramos el debate a todas las partes para asegurar que el proceso de regulación sea limpio, plural y ausente de intereses y dogmas. La realidad, la Gestación Subrogada, debe ser regulada para evitar que se sigan produciendo situaciones de injusticia y debemos estar vigilantes de que las imposiciones no se adueñen del proceso para que la defensa de la dignidad de todas las partes implicada sea el alma de la futura regulación.

No perdamos esta oportunidad de estar a la altura de la sociedad por miedo a cambiar discursos que hace mucho que están superados. Seamos valientes. Seamos justos. Hablemos de Gestación Subrogada.

Sois socialistas no para amar en silencio vuestras ideas ni para recrearos con su grandeza y con el espíritu de justicia que las anima, sino para llevarlas a todas partes

               Pablo Iglesias Posse

 

 

La Bestia no ha muerto, la Bestia solo duerme.

despertador
Foto: Krista Malgulson

¿Está la Bestia muerta o está solo dormida? La creciente cifra de denuncias que se han producido en los últimos años por agresiones contra miembros de la comunidad LGTBI no es más que una muestra de que la libertad y pluralidad no es una realidad, aún sigue latente y perenne el odio hacia las diferencias en nuestro país. El odio ha existido siempre y, no nos engañemos, casi siempre en la misma medida; se puede disfrazar, relajar, o esconder, pero está. Está dormido esperando a que los verdugos lo despierten. Que el número de denuncias que se ha producido en los últimos años ante las agresiones haya aumentado es una muestra de que no conseguimos ganar la batalla a la intransigencia, pero también, paradójicamente es una buena noticia: que las denuncias aumenten es señal de que el miedo de las víctimas a denunciar ha disminuido, en parte porque los entornos, la familia, los amigos y los compañeros son más acogedores y eso ha empoderado a las víctimas y porque la conciencia social ha entendido que hay que protegerse para crear un mundo más libre. Las víctimas, valientes, al sentirse protegidas, denuncian, pero no podemos olvidar que tenemos que responder con celeridad y justicia a ese valor porque si no, crecerá la desconfianza, el miedo y las denuncias irán desapareciendo, y como en el pasado, la Bestia volverá, crecida y fuerte porque no habremos sabido ayudar y dar herramientas de protección a sus presas. El daño social creado por el desamparo será ya irreparable.

Actualmente hay en el Estado Español varias leyes en curso y otras en proceso de creación que defienden específicamente a la población LGTBI. La mayoría de estas leyes han sido aprobadas por unanimidad por los distintos grupos políticos en las diferentes autonomías en las que se han presentado y las que están en curso también saldrán adelante, como no puede ser de otra manera, con el mismo consenso. Esperamos que pronto exista una ley estatal que aúne todas estas voluntades; ya hay un borrador sobre la mesa que habrá que completar y defender. Estas leyes que, con el visto bueno de aquellos que representan a una sociedad avanzada y plural se han aprobado, están siendo atacadas por aquellos grupos, verdugos, que no entienden que hay que dar un paso adelante contra la discriminación. Las leyes contra la LGTBIfobia que se han creado tienen como fin unir en su diversidad a la sociedad, entendiendo que todos tenemos en nuestras diferencias valores que respetar y de los que aprender, frente a aquellos grupos que intentan separar a las personas y atacarlas por el simple hecho de vivir y amar libremente. Estas leyes son necesarias porque nos protegen de unos modos impuestos que generalmente han servido para oprimir y coartar la libertad. Por eso estamos trabajando en Andalucía para crear, de la mano de las asociaciones, la ley más completa que proteja a las personas LGTBI y a sus familias.

Estos días hemos visto cómo la Bestia, de mano de sus compañeros de odio, ha vuelto a poner en marcha la maquinaria que durante siglos ha utilizado para intentar aniquilar a aquellos que sentía que desde el progreso y la justicia atacaban sus intereses. Hemos visto cómo ponían su atención en alertar a los que se dedican a formar, y no a adoctrinar, de los “terribles peligros” que la tolerancia y el respeto puede causar en los más débiles, primeras víctimas de los odios que ellos mismos alimentan. Nos encontramos con una Bestia que se niega a liberar del desprecio a las presas que más adelante engullirá. La propaganda y la difamación son las armas que utiliza para destruir y ese ataque a la libertad es antinatural e inhumano, y desde luego no es bondadoso. No vamos a tener en cuenta sus luchas y desde luego no vamos a amedrentarnos ante sus amenazas. No es el momento de eso. Es el momento de escuchar a las víctimas atentamente para hacer leyes que las protejan, porque si perdemos el tiempo escuchando a otros quizás a quienes estemos escuchando sea a los verdugos.

En su modelo de sociedad no quepo yo, en el mío sí cabe usted

               Pedro Zerolo